HIJAS DE LA CARIDAD.
Por el mundo entero existen personas que necesitan de
nuestras manos, pero sobre todo necesitan de la ternura de Cristo para sentirse
salvados. Dios Hijo se encarnó hace años en Jesús para manifestarnos el rostro
de Dios Padre, hoy puedes ser tu mismo quien se comprometa a hacer visible Su misericordia
a los hombres de hoy, te necesitan.
Con San
Vicente de paul y Santa Luisa de
MArillac hoy,
Provincia de Emmitsburg
Un poco de historia
El
Centro hospitalario San Vicente en Jacksonville, Florida es miembro del sistema
de salud católica más importante de los Estados Unidos. Sin embargo, como la
mayoría de las obras de Dios, los comienzos del Centro hospitalario San Vicente
fueron muy humildes.
Durante
la guerra hispano-americana en 1898, las Hijas de la Caridad de Emmitsburg en
Maryland atendieron a los heridos y a los enfermos en los campamentos del río
San Jean en Jacksonville. En 1916, recordando la presencia atenta de las Hermanas,
un grupo de médicos, apoyados por el obispo, invitó a las Hermanas a ir a
Jacksonville para encargarse de un hospital de la ciudad, llamado “Santarorium
De Sota”. Poco después de su llegada, las Hermanas rebautizaron la institución
con el nombre de “Hospital San Vicente”. La gente que no tenía demasiado
contacto con las Hijas de la Caridad (con la corneta) pasaba al otro lado de la
acera cuando veían a una Hermana. Cuando llegaron, fueron consideradas como una
cosa extraña en una ciudad del sur donde los católicos eran minoría. La entrega
y el compromiso de las Hermanas por reconocer el rostro de Cristo en los pobres
y servirle en ellos, ganó el respeto y la admiración de los ciudadanos de
Jacksonville. Desde hace 94 años, las Hijas de la Caridad sirven en el hospital
San Vicente, su nombre es sinónimo de servicio de los pobres. Su gestión del
sistema de salud es reconocida y apreciada.
En 2010
el hospital, que todavía hoy se llama “Centro hospitalario San Vicente”,
engloba varias entidades diferentes que tienden a preservar la salud mejorando las condiciones de los
enfermos. Damos gracias a Dios por esta gracia tan grande. Existe además un
segundo hospital, el hospital San Lucas, en otro barrio de la ciudad,
igualmente bajo el patronazgo de san Vicente. Los cuidados de larga estancia a
las personas mayores se realizan en la Casa solariega Catalina Labouré que
linda con el hospital san Vicente. Las consultas externas se realizan en el
Centro hospitalario San Vicente, en varias clínicas de los alrededores de la
ciudad y en el sur del estado de Georgia, estado vecino de Florida.
Un
Programa vicenciano de proximidad organiza las distribuciones de alimentos a
las personas pobres y, para los empleados que lo necesitan, existe un sistema
de microcréditos. En todos los hospitales gestionados por las Hijas de la
Caridad en los Estados Unidos, a los empleados se les llama “Asociados” para
hacer resaltar su colaboración con las Hermanas en los cuidados que se ofrecen
a los enfermos y a los pobres. El Centro hospitalario San Vicente financia
igualmente un servicio de urgencias para ayudar a las futuras madres, durante
su embarazo, a que tengan su bebé.
El
Centro hospitalario San Vicente posee cuatro camiones o unidades móviles medicalizadas.
Gracias a estas unidades, pueden atender a los trabajadores inmigrantes en
diversas zonas rurales y a los niños
en las escuelas católicas y públicas
cuyos padres no tienen medios para pagar los cuidados. En cada camión
encontramos un médico, una enfermera, una dietista, una asistente social y
voluntarios. El año pasado, el Programa sanitario móvil de proximidad acogió a
más de 8000 personas y la ayuda sanitaria móvil Ronald McDonald a más de 10.000
niños.
Estadísticas
Las
estadísticas pueden parecer frías, pero también muestran el corazón de la
institución sanitaria y son requeridas por numerosos organismos como
certificación y acreditación. En 2009, el Centro hospitalario San Vicente
ofreció asistencia médica a enfermos sin seguro social por un importe de más de
14 millones de dólares.
El
Programa vicenciano de proximidad distribuyó comida a personas que tenían
hambre así como una ayuda financiera a los Asociados necesitados, que se elevó
aproximadamente a 775.000 dólares.
Desde hace muchos
años, el Centro hospitalario San Vicente financia acciones de solidaridad en
Haití, dirigidos por grupos de voluntarios y personal médico. Nueve grupos
parten cada año. Después del terrible terremoto de Haití, en enero de 2010, el
Centro hospitalario San Vicente ha recaudado cerca de 60.000 dólares para
ayudas. El hospital envió equipos
médicos y técnicos para montar algunos equipos sanitarios en el hospital San
Boniface de Fond du Blanc en Haití. Otras acciones se han llevado a cabo para
responder a las inmensas necesidades sanitarias de la población.
El año pasado, el
Centro de Urgencia para partos asistió a unas 4500 mujeres jóvenes, 80% de entre ellas, decidieron no abortar
después de su visita al Centro.
340
personas inválidas que viven solas se han beneficiado de una comida en la
Fiesta de Acción de Gracias y 106 familias pudieron vivir la Navidad
participando en el Programa “Adoptar una familia”.
El año
pasado, el Fondo del Buen Samaritano de los Centros hospitalarios “San Vicente”,
“San Lucas” y la Casa solariega “Santa Catalina Labouré” desembolsaron más de
300.000 dólares para 2 500
pacientes necesitados. Este fondo de solidaridad ayuda a los enfermos que no
están a cargo del Hospital y que necesitan dinero, ropa y alimentos. En total,
33 millones de dólares se han distribuido a personas en situación precaria.
Asumir nuestra misión
Como
Hijas de la Caridad y Asociados que servimos en el Centro Hospitalario San
Vicente, estamos llamados a servir a las personas que tienen menos suerte,
personas sin seguridad social o con una baja seguridad social que tienen
hambre, que se encuentran en paro o desorientadas, a las personas mayores que están solas, a los
niños y a los enfermos pobres. Es esta llamada a ayudar a todos los necesitados
la que hace de “San Vicente” un Centro hospitalario diferente. Desde los
orígenes, las Hermanas y sus Asociados han asumido esta misión que forma parte
de nuestra identidad vicenciana.
Son
numerosos los Asociados que ofrecen su tiempo en los servicios de proximidad
mencionados más arriba. Algunos de ellos
les atienden por la mañana antes de ir a su trabajo, otros durante el descanso
del almuerzo. No es raro ver a los Asociados ayudar en el almacenamiento y en
la organización del reparto de alimentos en distintos momentos de la jornada.
Los médicos y otros profesionales de salud que marchan para ayudar a los pobres
en Haití, pagan ellos mismos su viaje y ayudan a otros voluntarios que aceptan
ofrecer su tiempo pero que no pueden pagarse el viaje. Numerosos voluntarios
participan en Navidad en el programa “Adoptar una familia”: cada unidad recauda
dinero o regalos para ayudar a una familia pobre. El Servicio de nutrición
asegura las comidas de las personas inválidas que viven solas para la fiesta de
Acción de gracias y colabora en el servicio de comidas a domicilio; 80
conductores de taxi de Jacksonville participan voluntariamente en el reparto de
las comidas. Los Asociados ofrecen su tiempo gratuitamente cuando se les pide
responder a una necesidad.
Orientaciones de la misión
Cuando
llegan nuevos empleados para trabajar en los dos Centros hospitalarios (San
Vicente y San Lucas) y a la Casa “Santa Catalina Labouré”, reciben información
sobre la misión de las Hijas de la Caridad y sobre la historia de la Compañía
desde la época de san Vicente y de santa Luisa. Los empleados descubren que el
carisma de los Fundadores es importante para nuestra misión con los enfermos y
los pobres. Por eso, cada año, su fiesta se celebra en el hospital, así como la
de Santa Catalina Labouré y Santa Elisabeth Ann Seton.
Las
cinco Hijas de la Caridad que están en el Centro hospitalario San Vicente,
participan en el servicio de atención a las personas que sufren diferentes
tipos de pobrezas.
Sor
Lucie, miembro del equipo de animación pastoral, visita a los enfermos, los
escucha, les reconforta y les lleva la Comunión. Cuando salen del
hospital, mantiene contacto con ellos y
continúa visitando a los que están solos.
La
Hermana sirviente de la Comunidad, Sor Claire Marie, tiene por misión ayudar al
equipo de dirección y a otras Asociados a profundizar en la espiritualidad
vicenciana.
Sor Joan
está comprometida en la Fundación San Vicente. Esta Asociación recoge fondos a
beneficio de los numerosos Servicios de proximidad. Este tipo de trabajo,
directamente relacionado con el de san Vicente, tiene por objetivo hacer
participar a los bienhechores en las obras vicencianas.
Sor
Patricia está directamente comprometida con los pobres en el Servicio de proximidad
para la distribución de alimentos de todas aquellas personas que lo necesiten.
También puede ayudar a los miembros del personal que pasan por una crisis
económica en sus familias. A veces, se trata de una ayuda directa bajo forma de
donativo o bajo forma de préstamo, que la persona devolverá en cuanto supere
sus dificultades.
Sor Virginia Ann se
encarga de la formación de los Asociados en la misión vicenciana, basada en los
valores fundamentales del sistema de salud. Estos Programas, así como los del
hospital San Lucas, están directamente relacionados con la misión del sistema
de salud para los pobres.
Las Hermanas reconocen que
su servicio con los pobres mediante su servicio en los hospitales San Vicente,
San Lucas y la Casa Santa Catalina Labouré “alimenta su contemplación y da
sentido a su vida comunitaria, del mismo modo que su relación con Dios y su
vida fraterna en comunidad reaniman sin cesar su compromiso apostólico.” (C. 16b).
No hay duda de que
las Hijas de la Caridad que sirven en el Centro hospitalario San Vicente en
Jacksonville realizan la misión que los Fundadores definieron como la obra
principal de la Compañía desde los orígenes. Ellas buscan dar respuesta a las
necesidades corporales y espirituales de las personas pobres, animando y
formando a otros para que hagan lo mismo.
La Comunidad de
Jacksonville























































