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miércoles, 27 de octubre de 2021

Pepe Rodríguez, cocinero y jurado de MasterChef: “Los misioneros se merecen varias «estrellas»”

Pepe Rodríguez, cocinero y jurado de MasterChef: “Los misioneros se merecen varias «estrellas»”

El pregón del Domund 2021 ha estado a cargo del cocinero y jurado del programa MasterChef Pepe Rodríguez. El pregonero ha alabado la labor de los misioneros comparando la evangelización con el arte de la cocina y ha dicho que los misioneros no buscan reconocimiento, pero merecen varias “estrellas”.

El chef Pepe Rodríguez presentó esta tarde el tradicional pregón del Domund, en la Catedral Primada de Toledo. El acto estuvo presidido por el arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves, acompañado por el director nacional de Obras Misionales Pontificias, José María Calderón. A lo largo del pregón, Pepe Rodríguez estableció un paralelismo entre la misión y su trabajo en la gastronomía, mediante rasgos que comparten los misioneros con los integrantes de un equipo de cocina.

Haciendo alusión al lema de este Domund, el popular chef se propuso “contar lo que ha visto y oído en los misioneros”. “En lugar de leer una receta en voz alta, los misioneros cocinan en medio de todos. Sin pretenderlo, ofrecen con su vida una lección magistral”. El pregonero enfatizó este contacto con la realidad al afirmar que los misioneros no hablan de oídas en cuestiones como la pobreza, sino que se implican y celebran cualquier motivo de alegría: “Estar con los más necesitados te aterriza”.

Pepe Rodríguez no solo habló del ofrecimiento de los misioneros: también destacó la entrega de “un Dios que no solo da de comer, sino que se ha hecho alimento para quien quiera recibirle”. En esta línea, dijo que “la comida compartida une; comer es celebrar, y los cristianos, que no somos tontos, nos reunimos en torno a la mejor Comida en el banquete de la Eucaristía”.

El pregonero también calificó a Dios como “el mejor Chef”, que ejerce como Jefe de Cocina de ese gran “equipo” que son los misioneros. Y añadió que se trata de “un Chef que no pierde de vista el punto de sal, hasta el extremo que pide a sus discípulos que seamos la sal de la tierra”.

Como toledano, Pepe Rodríguez recalcó la contribución de su diócesis a las misiones, ya que Toledo cuenta con 120 misioneros, que forman parte de los 7.200 españoles repartidos por el mundo actualmente en activo en la misión. “Según parece, somos el país con más misioneros del mundo, y el segundo que más aporta económicamente al Domund”, dijo el pregonero, que cerró su intervención afirmando que los misioneros no merecen una sino varias “estrellas” por su solidaridad y esfuerzo.

El arzobispo de Toledo, que inició el acto, dijo que el Domund es una llamada de la Iglesia a anunciar a Cristo muerto y resucitado . Por otro lado, agradeció a los seises de la catedral que pusieron el broche de oro al acto con sus cantos, y también a las Delegaciones Diocesanas de Misiones presentes en la catedral. Finalmente, animó a “que seamos muy generosos con el Domund”.

El acto concluyó con la intervención del director nacional de OMP, quién destacó que el Domund es una jornada que se celebra en todo el mundo y subrayó el papel de los misioneros, que son “hombres y mujeres dispuestos por Cristo a dejarlo todo y llevar esa agua de vida que necesitamos para no morirnos de sed”.

Mira la intervención de Pepe Rodríguez aquí

Mons. Mumbiela, obispo en Kazajistán: “La ayuda del Domund es el oxígeno diario que respiramos”

Mons. Mumbiela, obispo en Kazajistán: “La ayuda del Domund es el oxígeno diario que respiramos”

Mons. José Luis Mumbiela, obispo de Almaty, agradeció la ayuda de España a su diócesis. Fue con motivo de la presentación de la Jornada del Domund en la sede de la dirección nacional de OMP, “la casa de todos”, según dijo, porque representa “la catolicidad de la Iglesia”. El obispo dio testimonio de lo que ha visto y oído entre los fieles de una Iglesia que no ha claudicado en su fe pese a la persecución del período soviético.

El director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP), José Mª Calderón presentó esta mañana la Jornada Mundial de las Misiones (Domund), que se celebrará el próximo domingo 24 de octubre con el lema “¡Cuenta lo que has visto y oído!”. Calderón estuvo acompañado de monseñor José Luis Mumbiela misionero español y obispo de Almaty (en Kazajistán) y por Mónica Marín, fundadora de la Asociación Jatari.

La diócesis de Almaty forma parte de los 1.116 territorios de misión que dependen de las ayudas de las OMP para su subsistencia. Como dijo el obispo, la ayuda del Domund “es una parte importante del oxígeno diario que respiramos”.

Se trata de una iglesia joven, que como dice su obispo, está “en pañales”, una iglesia pobre pero agradecida con la ayuda de España. El obispo subrayó que a pesar de esa pequeñez, la iglesia de Kazajistán es la misma que la de “aquí”, pues el Espíritu Santo actúa en ambas.

Monseñor Mumbiela hizo un repaso por esa Iglesia que vivió en silencio en la época soviética, pero sobre todo dio testimonio de “lo que ha visto y oído” a los fieles que mantuvieron la fe y a la Iglesia en pie durante el período de persecución; muchos de ellos laicos, porque los laicos, dijo “no son un invento del Concilio Vaticano II”. En este contexto recordó una anécdota de su llegada al país en 1998, cuando una abuela le reprochó al sacerdote español que los misioneros católicos hubieran sido los últimos en llegar. “No podemos ser los últimos” dijo, “hay que primerear, hay que lanzarse a la misión porque la gente está esperando”.

Por su parte, Mónica Marín explicó que fundó la Asociación Jatari al regresar de una experiencia misionera en Perú. Esa experiencia le cambió la mirada y al volver decidió contar lo que había visto y oído. Jatari, que en quechua significa “levántate” es lo que hizo Mónica para ayudar a otros jóvenes como ella a dejar la comodidad del “sofá”, que según cree es lo que tiene a los cristianos apartados de la misión.

Finalmente, Calderón subrayó que el Domund es la jornada más característica de las tres que celebra OMP, pero “no es para solucionar proyectos sino para que los cristianos seamos conscientes de que la Iglesia es universal”. Entre las actividades de este Domund, el director de OMP destacó el video, la carrera solidaria virtual y el “Domund al descubierto” que este año se desarrolla en la provincia eclesiástica de Toledo y que tendrá su “plato más fuerte” en el pregón que pronunciará Pepe Rodríguez el próximo jueves 21 en la catedral primada.

Pese a la pandemia, la colecta del Domund de 2020 superó los 11 millones de euros, una cifra que el director de OMP espera superar este año con la vuelta a normalidad y la asistencia de los fieles a los templos. La Misa del Domund es una ocasión privilegiada para la oración y la ayuda a las misiones. La del domingo 24 será retransmitida por La 2 de Televisión Española, desde el Monasterio de San Juan de los Reyes, Toledo.
 
Puedes ver los vídeos de la rueda de prensa aquí.

viernes, 8 de octubre de 2021

Presentación del “Domund al descubierto” en Toledo

Presentación del “Domund al descubierto” en Toledo

En la rueda de prensa de la presentación del “Domund al descubierto”, celebrada este martes 5 de octubre, José María Calderón, director nacional de OMP, ha hablado sobre la celebración de la campaña del Domund en Castilla-La Mancha y ha agradecido la acogida de la provincia eclesiástica de Toledo. Por su parte, el delegado episcopal de Misiones, José Carlos Arellano Ortega, ha dado a conocer el calendario de actividades misioneras. El arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro, afirmó que “si queremos que el Domund tenga repercusión debe ser anunciado”.

“Con el “Domund al descubierto” queríamos acercar a la gente a la vida misionera”, ha informado José Maria Calderón, director nacional de Obras Misionales Pontificias, institución organizadora de la campaña. Según ha explicado, se trata de una idea que surgió de su antecesor en la dirección de las OMP, D. Anastasio Gil: “Se trataba de preparar una exposición que hiciera más cercana la vida misionera a las personas de todo el mundo”.

Además, Calderón ha insistido en que la misión es una tarea que tiene la Iglesia de hacer que los cristianos descubran la labor misionera, en la que se intenta conseguir la implicación de todas las diócesis que pertenecen a esta provincia eclesiástica. “Nosotros venimos a contar lo que hemos visto y oído, Toledo es una tierra muy misionera y espero que siga siéndolo”, declaró el padre Calderón.

La programación de actividades misioneras

El delegado episcopal de Misiones, José Carlos Arellano, ha anunciado la lista completa de actividades que componen el mes misionero en Castilla-La Mancha, entre las que ha destacado la exposición “El Domund al descubierto”, que ha debido cambiar de fecha y finalmente, se celebrará del 21 al 31 de octubre.

Arellano ha invitado a todo el mundo a participar en los diferentes eventos, independientemente de la distancia, ya que se trata de una manera de enriquecerse. “Una persona enamorada del Evangelio desprende la alegría de Dios que nos eleva a la santidad”.

Desde Toledo, para anunciar la misión

El arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro, ha completado la ronda de intervenciones alegando que lo que no se anuncia no existe. “Si queremos que el Domund tenga repercusión debe ser anunciado. Esta experiencia nos ha llenado el corazón de alegría”.

Sobre la vocación misionera, el arzobispo ha concluido que “es una vocación que compartimos todos, porque no tener a Jesucristo sería la mayor de las pobrezas. El anuncio del Evangelio siempre es buena noticia para los que sufren”. Mons. Cerro dijo que la utilización de los medios de comunicación está ayudando a que las misiones se hagan presentes para anunciar a Jesucristo.

Mira los vídeos de la rueda de prensa aquí.

martes, 3 de agosto de 2021

Abiertas las inscripciones para la II edición de #CorrePorElDomund

 Abiertas las inscripciones para la II edición de #CorrePorElDomund

Por segundo año y con novedades importantes, Obras Misionales Pontificias lanza la carrera por el Domund. En formato virtual y con diferentes distancias, el usuario podrá practicar deporte mientras colabora con el trabajo que realizan los misioneros en los lugares más desfavorecidos del planeta. Este año, y como principal novedad, la organización ha contado con la ayuda de patrocinadores que han querido ligar su imagen a la del Domund. Esto permite, además, ofrecer camisetas conmemorativas para los participantes que lo deseen.

Se trata de una camiseta técnica, de un material excelente para hacer deporte y que cuenta con unidades limitadas, por lo que la organización invita a todos a inscribirse cuanto antes. Durante el proceso de inscripción, el usuario podrá elegir entre recibirla en su casa por un precio mayor o recogerla en su delegación de misiones de forma gratuita. Además, al ser una actividad para todos los públicos, también hay una camiseta para niños. Un modelo especial, con tallas pequeñas para fomentar que sea una actividad en familia. Para quienes no deseen hacerse con la camiseta, contamos con un “dorsal cero”.

“Es una ocasión única para colaborar de dos formas con el Domund” – declara José María Calderón, director de las Obras Misionales Pontificias en España – “además del donativo realizado con la inscripción, cada vez que te pongas la camiseta estarás mostrando a los demás que tú apoyas al Domund, que estás con los misioneros”. Y es que la prueba, que no tiene un afán competitivo, pone también a disposición de los participantes una app para poder entrenar y competir contra el resto de usuarios. La aplicación Corre por el Domund estará disponible durante los meses de septiembre y octubre para los sistemas operativos iOS y Android.

Esta iniciativa surgió el pasado año a raíz de la pandemia de COVID19. “Lo que está claro es que estamos ante un cambio en los modelos de actuar de la sociedad, y por ello las misiones tenemos que buscar también nuevas formas de estar presentes entre las personas” – comenta Calderón.

En las próximas semanas iremos conociendo más novedades sobre la carrera como pueden ser las actividades para los colegios. Esta es una acción de sensibilización y por ello se proponen diferentes iniciativas dentro de un proyecto multidisciplinar escolar para realizar en los centros educativos.

Desde hoy las inscripciones están abiertas en correporeldomund.es y cualquiera que lo desee puede apuntarse, elegir la distancia que desea recorrer y empezar a entrenar. Será en la semana previa a la Jornada del Domund cuando comience la entrega de camisetas y la carrera por el Domund. Pero no solo se puede correr: también se puede caminar, solo o acompañado, pero siempre respetando las normas sanitarias. Lo importante es el Domund y los misioneros. Y saber que, gracias a nuestra colaboración, la Iglesia puede estar presente y hacer una gran labor social en gran parte del mundo.

jueves, 24 de junio de 2021

Abiertas las inscripciones para la II edición de #CorrePorElDomund

Abiertas las inscripciones para la II edición de #CorrePorElDomund

Por segundo año y con novedades importantes, Obras Misionales Pontificias lanza la carrera por el Domund. En formato virtual y con diferentes distancias, el usuario podrá practicar deporte mientras colabora con el trabajo que realizan los misioneros en los lugares más desfavorecidos del planeta. Este año, y como principal novedad, la organización ha contado con la ayuda de patrocinadores que han querido ligar su imagen a la del Domund. Esto permite, además, ofrecer camisetas conmemorativas para los participantes que lo deseen.

Se trata de una camiseta técnica, de un material excelente para hacer deporte y que cuenta con unidades limitadas, por lo que la organización invita a todos a inscribirse cuanto antes. Durante el proceso de inscripción, el usuario podrá elegir entre recibirla en su casa por un precio mayor o recogerla en su delegación de misiones de forma gratuita. Además, al ser una actividad para todos los públicos, también hay una camiseta para niños. Un modelo especial, con tallas pequeñas para fomentar que sea una actividad en familia. Para quienes no deseen hacerse con la camiseta, contamos con un “dorsal cero”.

“Es una ocasión única para colaborar de dos formas con el Domund” – declara José María Calderón, director de las Obras Misionales Pontificias en España – “además del donativo realizado con la inscripción, cada vez que te pongas la camiseta estarás mostrando a los demás que tú apoyas al Domund, que estás con los misioneros”. Y es que la prueba, que no tiene un afán competitivo, pone también a disposición de los participantes una app para poder entrenar y competir contra el resto de usuarios. La aplicación Corre por el Domund estará disponible durante los meses de septiembre y octubre para los sistemas operativos iOS y Android.

Esta iniciativa surgió el pasado año a raíz de la pandemia de COVID19. “Lo que está claro es que estamos ante un cambio en los modelos de actuar de la sociedad, y por ello las misiones tenemos que buscar también nuevas formas de estar presentes entre las personas” – comenta Calderón.

En las próximas semanas iremos conociendo más novedades sobre la carrera como pueden ser las actividades para los colegios. Esta es una acción de sensibilización y por ello se proponen diferentes iniciativas dentro de un proyecto multidisciplinar escolar para realizar en los centros educativos.

Desde hoy las inscripciones están abiertas en correporeldomund.es y cualquiera que lo desee puede apuntarse, elegir la distancia que desea recorrer y empezar a entrenar. Será en la semana previa a la Jornada del Domund cuando comience la entrega de camisetas y la carrera por el Domund. Pero no solo se puede correr: también se puede caminar, solo o acompañado, pero siempre respetando las normas sanitarias. Lo importante es el Domund y los misioneros. Y saber que, gracias a nuestra colaboración, la Iglesia puede estar presente y hacer una gran labor social en gran parte del mundo.

martes, 2 de febrero de 2021

Mensaje del Papa Francisco para el DOMUND 2021

 Mensaje del Papa Francisco para el DOMUND 2021

Hoy se ha hecho público el Mensaje del Papa para el Domingo Mundial de las Misiones de este año, que se celebrará el 24 de octubre. Propone el lema para esta jornada misionera, la cita de los Hechos de los Apóstoles 4, 20: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído».

Queridos hermanos y hermanas: Cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído. La relación de Jesús con sus discípulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnación, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et spes, 22). Todo en Cristo nos recuerda que el mundo en el que vivimos y su necesidad de redención no le es ajena y nos convoca también a sentirnos parte activa de esta misión: «Salgan al cruce de los caminos e inviten a todos los que encuentren» (Mt 22,9). Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión.

La experiencia de los apóstoles

La historia de la evangelización comienza con una búsqueda apasionada del Señor que llama y quiere entablar con cada persona, allí donde se encuentra, un diálogo de amistad (cf. Jn 15,12-17). Los apóstoles son los primeros en dar cuenta de eso, hasta recuerdan el día y la hora en que fueron encontrados: «Era alrededor de las cuatro de la tarde» (Jn 1,39). La amistad con el Señor, verlo curar a los enfermos, comer con los pecadores, alimentar a los hambrientos, acercarse a los excluidos, tocar a los impuros, identificarse con los necesitados, invitar a las bienaventuranzas, enseñar de una manera nueva y llena de autoridad, deja una huella imborrable, capaz de suscitar el asombro, y una alegría expansiva y gratuita que no se puede contener. Como decía el profeta Jeremías, esta experiencia es el fuego ardiente de su presencia activa en nuestro corazón que nos impulsa a la misión, aunque a veces comporte sacrificios e incomprensiones (cf. 20,7-9). El amor siempre está en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio más hermoso y esperanzador: «Hemos encontrado al Mesías» (Jn 1,41). 

Con Jesús hemos visto, oído y palpado que las cosas pueden ser diferentes. Él inauguró, ya para hoy, los tiempos por venir recordándonos una característica esencial de nuestro ser humanos, tantas veces olvidada: «Hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor» (Carta enc. Fratelli tutti, 68). Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad propia y la de los demás, promoviendo la fraternidad y la amistad social (cf. ibíd., 67). La comunidad eclesial muestra su belleza cada vez que recuerda con gratitud que el Señor nos amó primero (cf. 1 Jn 4,19). Esa «predilección amorosa del Señor nos sorprende, y el asombro —por su propia naturaleza— no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. […] Sólo así puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de sí. Tampoco el fervor misionero puede obtenerse como consecuencia de un razonamiento o de un cálculo. Ponerse en “estado de misión” es un efecto del agradecimiento» (Mensaje a las Obras Misionales Pontificias, 21 mayo 2020).

Sin embargo, los tiempos no eran fáciles; los primeros cristianos comenzaron su vida de fe en un ambiente hostil y complicado. Historias de postergaciones y encierros se cruzaban con resistencias internas y externas que parecían contradecir y hasta negar lo que habían visto y oído; pero eso, lejos de ser una dificultad u obstáculo que los llevara a replegarse o ensimismarse, los impulsó a transformar todos los inconvenientes, contradicciones y dificultades en una oportunidad para la misión. Los límites e impedimentos se volvieron también un lugar privilegiado para ungir todo y a todos con el Espíritu del Señor. Nada ni nadie podía quedar ajeno a ese anuncio liberador.

Tenemos el testimonio vivo de todo esto en los Hechos de los Apóstoles, libro de cabecera de los discípulos misioneros. Es el libro que recoge cómo el perfume del Evangelio fue calando a su paso y suscitando la alegría que sólo el Espíritu nos puede regalar. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos enseña a vivir las pruebas abrazándonos a Cristo, para madurar la «convicción de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de aparentes fracasos» y la certeza de que «quien se ofrece y entrega a Dios por amor seguramente será fecundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 279).

Así también nosotros: tampoco es fácil el momento actual de nuestra historia. La situación de la pandemia evidenció y amplificó el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias que ya tantos padecían y puso al descubierto nuestras falsas seguridades y las fragmentaciones y polarizaciones que silenciosamente nos laceran. Los más frágiles y vulnerables experimentaron aún más su vulnerabilidad y fragilidad. Hemos experimentado el desánimo, el desencanto, el cansancio, y hasta la amargura conformista y desesperanzadora pudo apoderarse de nuestras miradas. Pero nosotros «no nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Jesús como Cristo y Señor, pues no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús» (2 Co 4,5). Por eso sentimos resonar en nuestras comunidades y hogares la Palabra de vida que se hace eco en nuestros corazones y nos dice: «No está aquí: ¡ha resucitado!» (Lc 24,6); Palabra de esperanza que rompe todo determinismo y, para aquellos que se dejan tocar, regala la libertad y la audacia necesarias para ponerse de pie y buscar creativamente todas las maneras posibles de vivir la compasión, ese “sacramental” de la cercanía de Dios con nosotros que no abandona a nadie al borde del camino. En este tiempo de pandemia, ante la tentación de enmascarar y justificar la indiferencia y la apatía en nombre del sano distanciamiento social, urge la misión de la compasión capaz de hacer de la necesaria distancia un lugar de encuentro, de cuidado y de promoción. «Lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20), la misericordia con la que hemos sido tratados, se transforma en el punto de referencia y de credibilidad que nos permite recuperar la pasión compartida por crear «una comunidad de pertenencia y solidaridad, a la cual destinar tiempo, esfuerzo y bienes» (Carta enc. Fratelli tutti, 36). Es su Palabra la que cotidianamente nos redime y nos salva de las excusas que llevan a encerrarnos en el más vil de los escepticismos: “todo da igual, nada va a cambiar”. Y frente a la pregunta: “¿para qué me voy a privar de mis seguridades, comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?”, la respuesta permanece siempre la misma: «Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 275) y nos quiere también vivos, fraternos y capaces de hospedar y compartir esta esperanza. En el contexto actual urgen misioneros de esperanza que, ungidos por el Señor, sean capaces de recordar proféticamente que nadie se salva por sí solo. 

Al igual que los apóstoles y los primeros cristianos, también nosotros decimos con todas nuestras fuerzas: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20). Todo lo que hemos recibido, todo lo que el Señor nos ha ido concediendo, nos lo ha regalado para que lo pongamos en juego y se lo regalemos gratuitamente a los demás. Como los apóstoles que han visto, oído y tocado la salvación de Jesús (cf. 1 Jn 1,1-4), así nosotros hoy podemos palpar la carne sufriente y gloriosa de Cristo en la historia de cada día y animarnos a compartir con todos un destino de esperanza, esa nota indiscutible que nace de sabernos acompañados por el Señor. Los cristianos no podemos reservar al Señor para nosotros mismos: la misión evangelizadora de la Iglesia expresa su implicación total y pública en la transformación del mundo y en la custodia de la creación.

Una invitación a cada uno de nosotros

El lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este año, «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20), es una invitación a cada uno de nosotros a “hacernos cargo” y dar a conocer aquello que tenemos en el corazón. Esta misión es y ha sido siempre la identidad de la Iglesia: «Ella existe para evangelizar» (S. PABLO VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 14). Nuestra vida de fe se debilita, pierde profecía y capacidad de asombro y gratitud en el aislamiento personal o encerrándose en pequeños grupos; por su propia dinámica exige una creciente apertura capaz de llegar y abrazar a todos. Los primeros cristianos, lejos de ser seducidos para recluirse en una élite, fueron atraídos por el Señor y por la vida nueva que ofrecía para ir entre las gentes y testimoniar lo que habían visto y oído: el Reino de Dios está cerca. Lo hicieron con la generosidad, la gratitud y la nobleza propias de aquellos que siembran sabiendo que otros comerán el fruto de su entrega y sacrificio. Por eso me gusta pensar que «aun los más débiles, limitados y heridos pueden ser misioneros a su manera, porque siempre hay que permitir que el bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades» (Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 239).

En la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada año el tercer domingo de octubre, recordamos agradecidamente a todas esas personas que, con su testimonio de vida, nos ayudan a renovar nuestro compromiso bautismal de ser apóstoles generosos y alegres del Evangelio. Recordamos especialmente a quienes fueron capaces de ponerse en camino, dejar su tierra y sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendición.

Contemplar su testimonio misionero nos anima a ser valientes y a pedir con insistencia «al dueño que envíe trabajadores para su cosecha» (Lc 10,2), porque somos conscientes de que la vocación a la misión no es algo del pasado o un recuerdo romántico de otros tiempos. Hoy, Jesús necesita corazones que sean capaces de vivir su vocación como una verdadera historia de amor, que les haga salir a las periferias del mundo y convertirse en mensajeros e instrumentos de compasión. Y es un llamado que Él nos hace a todos, aunque no de la misma manera. Recordemos que hay periferias que están cerca de nosotros, en el centro de una ciudad, o en la propia familia. También hay un aspecto de la apertura universal del amor que no es geográfico sino existencial. Siempre, pero especialmente en estos tiempos de pandemia es importante ampliar la capacidad cotidiana de ensanchar nuestros círculos, de llegar a aquellos que espontáneamente no los sentiríamos parte de “mi mundo de intereses”, aunque estén cerca nuestro (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 97). Vivir la misión es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jesús y creer con Él que quien está a mi lado es también mi hermano y mi hermana. Que su amor de compasión despierte también nuestro corazón y nos vuelva a todos discípulos misioneros.

Que María, la primera discípula misionera, haga crecer en todos los bautizados el deseo de ser sal y luz en nuestras tierras (cf. Mt 5,13-14).

Roma, San Juan de Letrán, 6 de enero de 2021, Solemnidad de la Epifanía del Señor.

FRANCISCO