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viernes, 12 de diciembre de 2025

“Regala esperanza en Belén”,

 

proyecto de Navidad de Misión América

  • On 10 de diciembre de 2025
Ignacio Torres Gutiérrez de Tovar, responsable de proyectos de Misión América, y Mª José Ballestero de Diego, presidenta de Misión América

Misión América, organización vinculada a la Comisión Episcopal de Misiones, ha presentado hoy su Proyecto Navidad 2025, centrado en mejorar las condiciones de vida de los niños y jóvenes con discapacidad atendidos en el Hogar Niño Dios, ubicado en Belén, precisamente donde empezó la Navidad. La iniciativa busca responder a la grave situación de vulnerabilidad que atraviesan las familias de la zona debido a la guerra y la crisis económica, que han dejado a muchas familias sin recursos para atender a sus hijos.

Misión América ONGD, promovida por iniciativa de los misioneros españoles de la OCSHA, la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, para la ayuda y el desarrollo integral de las personas más desfavorecidas, vinculada a la Comisión Episcopal de Misiones, ha presentado hoy ante los medios su Proyecto Navidad 2025. El objetivo de este año es apoyar al Hogar Niño Dios, una institución situada en Belén que acoge a niños y jóvenes con discapacidad en situación de grave vulnerabilidad.

Tal como recoge el informe del proyecto, los menores con discapacidad figuran entre los más afectados en este contexto: las instituciones locales no cuentan con medios suficientes para proporcionar la atención educativa, sanitaria y emocional que necesitan.

En el Hogar Niño Dios, el misionero laico español Eduardo Moreno, junto con una comunidad de religiosas, trabaja cada día para suplir estas carencias y ofrecer un entorno seguro y afectuoso a los residentes.

El Proyecto Navidad 2025 tiene como objetivo garantizar unas condiciones de vida dignas para los 39 residentes del Hogar Niño Dios, muchos de ellos con discapacidades físicas, cognitivas o sensoriales que requieren cuidados especializados. La actuación prioritaria de esta campaña es la accesibilidad y mejora del espacio exterior, actualmente deteriorado. Tal como señala Eduardo, “el propósito es crear un entorno accesible, seguro y terapéutico que permita a los niños jugar, recibir estimulación, disfrutar del aire libre y fortalecer su bienestar emocional”. Además, la iniciativa beneficiará indirectamente a las familias, voluntarios, trabajadores y religiosas que sostienen el proyecto, y contribuirá al mantenimiento del empleo de 16 personas de la comunidad local, en su mayoría mujeres, un aspecto especialmente relevante, dada la fragilidad económica de Belén.

Como recuerda el equipo responsable del Hogar, “mejorar estos espacios no es solo una obra material; es un gesto profundamente humano que llena de luz el día a día de los niños, en la misma ciudad donde nació la esperanza para tantos”.

La presidenta de Misión América, María José Ballestero, recuerda que “cada ayuda, grande o pequeña, se convierte en un regalo para quienes más lo necesitan. En esta Navidad, queremos llevar esperanza precisamente allí donde la Navidad empezó”.

Misión América es una ONGD vinculada a la Conferencia Episcopal Española. Desde hace más de 32 años, impulsa proyectos de cooperación, educación y desarrollo en países de misión, apoyando a comunidades vulnerables a través de misioneros y misioneras españoles, delegaciones de misiones e instituciones públicas y privadas. Con presencia en diversos países, Misión América promueve iniciativas en ámbitos como la educación, la salud, la discapacidad, el acceso a recursos básicos y la atención a personas en situación de exclusión. La entidad canaliza cada año la solidaridad de las personas y los voluntarios en España, garantizando que la ayuda llega siempre donde más se necesita.

ARDE:

 

la web que enciende el corazón misionero de los jóvenes

  • On 4 de diciembre de 2025

Obras Misionales Pontificias (OMP) lanza la web Arde, con un mapa interactivo en el que los jóvenes pueden encontrar todas las experiencias de misión que la Iglesia en España les ofrece. Gracias a información sencilla y geolocalizada, OMP busca lanzarles a vivir una experiencia misionera, que cambia la vida a más de 10.000 jóvenes cada verano.

“En la misión aprendí que Dios se sirve de muchas cosas para decirte ‘Aquí estoy, y te amo con locura”, explica Diego Degetau, un joven de Hakuna que ha estado en Filipinas el pasado verano. “La experiencia de misión ha sido la mayor bofetada de realidad que he recibido en mi vida”, cuenta por su parte Patricia Ruiz, una joven de Valencia, que ha estado ya varios veranos en Honduras. Y no son los únicos. Más de 10.000 jóvenes como ellos hacen las maletas cada año para dedicar sus vacaciones a acompañar a los misioneros. Y Obras Misionales Pontificias quiere facilitarles las cosas, y fomentar que muchos más jóvenes se animen.

Para ello, nace la web Arde, con un mapa interactivo en el que los jóvenes pueden encontrar las experiencias misioneras que la Iglesia española ofrece. “Queremos que conozcan las experiencias misioneras que ya existen, de una forma sencilla y accesible”, explica Carlos de Arteaga, responsable de jóvenes de OMP e impulsor de la web. “Es como si abres Google maps, pero en vez de aparecer restaurantes y sitios de ocio, aparecen las congregaciones, parroquias, asociaciones que están cerca”.

Una vez localizadas las experiencias, se puede entrar en cada una de ellas y acceder a toda la información: a dónde se van, qué requisitos tienen, qué formación ofrecen… y los datos de contacto. “Nosotros presentamos a los jóvenes las experiencias de misión que hay, el resto lo hacen los grupos, que son maravillosos”.

La idea es que poco a poco se vayan sumando al proyecto aquellos grupos que aún no estén. “Hay muchas parroquias que organizan experiencias de misión, pero a nivel interno. Sería fantástico que también aparecieran en el mapa, para que los jóvenes que estén cerca puedan saberlo”, afirma Carlos de Arteaga. “Y para ello, solo tienen que ponerse en contacto con OMP”.

Arder con la misión

¿Por qué llamar Arde a esta web? “Hay muchas frases en el Evangelio y de los santos, que hacen referencia al fuego, a cómo la fe se va expandiendo por el mundo como si fuera un fuego abrasador”, explica Carlos de Arteaga. En concreto, se ha seleccionado una frase de Santa Catalina de Siena, muy inspiradora, que dice “Si sois lo que debéis ser, prenderéis fuego al mundo entero”.

Arde nace como heredera de la ‘Guía compartir la misión’, un catálogo que editaba Obras Misionales Pontificias cada año. Con esta nueva versión digital, se busca dar un salto cualitativo en la accesibilidad y en la búsqueda. Y dar un enfoque más evocador. “El nombre anterior era muy descriptivo, como su nombre explica era una guía para compartir la misión”, cuenta de Arteaga. Sin embargo, el Consejo de jóvenes de OMP –el órgano que lleva a cabo todas las iniciativas misioneras para la juventud- decidió dar un paso más. “Arde quiere ir más allá, y con un símbolo tan evangélico como es el fuego, animar a los jóvenes a salir de su burbuja espiritual”, afirma el responsable de jóvenes.

Una llama que hay que alimentar

Cuando hacen experiencias misioneras, los jóvenes vuelven muy tocados en la fe. “La misión te enciende, pero esa llama puede apagarse. Y por eso, es necesario alimentarla todo el año”, explica Carlos de Arteaga. Para ello, Obras Misionales Pontificias ofrece Supergesto, la plataforma digital para jóvenes. A través de una app -disponible para iOS y Android-, se publican diariamente testimonios de misioneros, podcasts, noticias, recomendaciones… “Se trata de que el joven no se desconecte de la misión”, dice de Arteaga. Y más allá de lo digital, OMP convoca cada año en tiempo pascual un Encuentro Misionero de Jóvenes, que tiene lugar en El Escorial, al que asisten anualmente alrededor de un centenar de jóvenes.

Adrián Loza, misionero en Turquía:

 

Adrián Loza, misionero en Turquía: “El Papa viene a visitar a una pequeña minoría que intenta sembrar el Reino”

  • On 28 de noviembre de 2025

El Papa León XIV comienza mañana su primer viaje apostólico, a Turquía y Líbano. Un franciscano argentino en Turquía y un religioso de La Salle español en Líbano explican a Obras Misionales Pontificias (OMP) cómo es la Iglesia que espera con alegría al Santo PadrePuedes ver el vídeo completo aquí.

“Los católicos en Turquía somos una minoría dentro de una minoría de cristianos”, explica el padre Adrián Loza, franciscano argentino, misionero en Turquía desde hace 10 años. Y sin embargo son una comunidad muy viva, que espera con alegría la llegada de León XIV.  “El Papa viene a visitar a una pequeña minoría que intenta sembrar el Reino en los lugares en los que está”. ¿Y cómo lo hace? Con la celebración de la fe, la atención a refugiados y el diálogo.

“En nuestras iglesias podemos realizar las actividades que queramos: celebrar la Eucaristía, momentos de oración, animación misionera en la Jornada Mundial de las Misiones, simposios…”, explica este misionero en Esmirna, que también es director de Obras Misionales Pontificias (OMP) de Turquía. “Hay libertad de culto dentro de las parroquias. Otra cosa es llevar esto fuera, sería entendido como proselitismo”. En este sentido, son fundamentales las Iglesias físicas, cuya existencia “justifica” la presencia misma de los sacerdotes y la celebración de la fe. A pesar de esto, el misionero defiende que nunca han sufrido la persecución que sí se vive en países vecinos. “Turquía está haciendo todos los esfuerzos posibles para que el país sea pacífico”.

La Iglesia católica ha jugado un papel esencial en la atención a refugiados sirios e iraquíes, muchos de ellos cristianos. “Puedo decir que los obispos han hecho lo imposible para estar presentes en los lugares en los que los refugiados se encontraban y había necesidad, con la asistencia espiritual y buscando modos para que pudieran seguir adelante”, explica este franciscano argentino, quien vivió en primera persona esta realidad. “Recorríamos las distintas ciudades para visitarlos, incluso para celebrar la Eucaristía cuando se podía”. Gracias a Dios, esta presión migratoria está disminuyendo en los últimos años.

El viaje del Papa será un espaldarazo para el diálogo interreligioso y ecuménico que lleva adelante la Iglesia católica en Turquía, en especial la Orden Franciscana. Diálogo entre religiones, pero también entre confesiones cristianas, especialmente con los ortodoxos. El hecho de que el Papa visite el país para celebrar el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea “es un signo visible de que aunque aún no se ha dado la comunión plena, sí hay una comunión en el deseo de ser y pertenecer al tronco común de la fe”. Este misionero, que acompañará al Papa en dos de los eventos programados, se siente feliz ante la visita del Sumo Pontífice. “Nos sentimos confirmados en esta misión que estamos llevando adelante”.

León XIV, misionero de la paz en Líbano

“La paz en el Líbano ha sido siempre algo deseado y sin embargo, ha estado continuamente en situación difícil y controvertida”, explica desde Beirut el hermano de La Salle Arsenio Carpintero, misionero en el país. El lema de la visita del Papa –‘Bienaventurados los que trabajan por la paz’- es toda una declaración de intenciones. “Esta visita de León XIV es muy esperada, puede aportar mucho a la esperanza de paz que los libaneses tienen, con objetivo de vivir juntos”.

En Líbano los hermanos de La Salle llevan adelante una gran tarea educativa, con siete escuelas fundadas por los primeros misioneros franceses. Por sus aulas han pasado generaciones de libaneses, e incluso el presidente actual del país, Joseph Aoun. Y no han dudado en permanecer a pesar de la escalada de la tensión bélica en los últimos años. Personalmente, el hermano Arsenio Carpintero llegó en 1993 con el compromiso de quedarse de cinco a diez años, aunque finalmente fueron muchos más.

Tres décadas después, este misionero asistirá al encuentro que el Papa va a tener con los representantes de la Iglesia en el santuario de Nuestra Señora del Líbano en Harissa  “Es un santuario muy significativa para todos los libaneses, porque independientemente de que es católico maronita, está reconocido como un monumento que tanto los católicos como los musulmanes visitan”, explica. Aunque solo el 25% de la población es católica, el misionero anhela que las palabras del Papa lleguen a todos. “Esperamos que los mensajes que el Papa va a dar tengan una repercusión que penetre fuertemente en la sociedad libanesa. Eso es lo que todos esperamos y deseamos ardientemente”, concluye.

Patricia Rosety,

 

 una periodista enganchada por la misión

  • On 21 de noviembre de 2025

Las Obras Misionales Pontificias han entrevistado a la periodista de la cadena COPE Patricia Rosety. Es conocida su pasión por la radio y por el periodismo, pero, quizás, no tan conocida la pasión que siente por el voluntariado misionero, al que dedica vacaciones y “tiempos libres”.

Patricia cuenta cómo empezó todo: “Desde hace muchos años, creo que desde pequeña siempre quise hacer voluntariado. Empecé en el colegio. Estudié en las Ursulinas de Gijón y empecé a hacer voluntariado a los 14 años. Creo que es una forma de vivir y de sentir la solidaridad, y es un camino y un trayecto que me ha acompañado durante muchos años. Tenía ganas de conocer las misiones. Cuando llegaba el Domund, sobre todo cuando era pequeña, era un momento especial, porque venían los misioneros al colegio o a las parroquias a contarte un poco qué era lo que hacían allí. Nos llamaba mucho la atención y siempre tuve pues esa cosita de conocer las misiones y hace ya unos cuantos años se dio el caso, y bueno, esto engancha”.

Su primer voluntariado lo hizo en Ecuador: “Desde que fui la primera vez a Ecuador, repetí en Ecuador, fui a Perú, fui a Guinea Ecuatorial y los últimos años voy a República Dominicana. La misión está allá donde tú estés y hay muchos lugares que necesitan mucho apoyo, incluidos los nuestros, los de aquí cerca. Los primeros tres años, los primeros tres veranos, estuve acompañando a mujeres rurales. También fui con la Fundación Santa Marta, con Cáritas, con un matrimonio misionero maravilloso como son Alfredo de la Fuente, que es de Valladolid y su mujer Reina Barahona, que es guatemalteca. La señora Reina y don Alfredo, se fueron para allá en los años 80 y empezaron con un proyecto de mujeres rurales. Y después de todos esos proyectos con las mujeres en Manabí, en la Costa, en una de las zonas más pobres de Ecuador, el Estado les dio muchos más proyectos”.

“Desde un principio colaboraba con esas mujeres rurales y después estuve en proyectos de discapacitados y mendigos. Proyectos muy fuertes que salías cada día de cada casa llorando, porque veías unas realidades que no tienen nada que ver con las tuyas. ¿Qué hago aquí con estas personas? El hecho de acompañarles, de estar con ellos o incluso –yo con mi grabadora, que va conmigo a todos los sitios–el hecho de que les grabas una entrevista, que hablas con ellos, para ellos era una fiesta. Situaciones de personas dependientes que no tienen nada que ver con la situación de España, de Europa”. Reconoce Patricia que aprendió mucho y cuando volvió reconoce que “te cambia un poco la vida y lo relativizas todo, que le das mucha menos importancia a las cosas”.

Después fue a Perú: “Fui cuatro veranos, estuve en Koribeni, en el Alto Urubamba y en Madre de Dios. Estuve con Roberto Dávalos, un misionero lleno de energía, de fuerza y de vitalidad. Es navarro. Lo acompañábamos a las comunidades machiguendas, a lugares muy alejados. Una naturaleza como es la selva, que os lo podéis imaginar. Y allí bueno, pues el misionero es el ‘todólogo’ porque les tiene que acompañar y llevar de todo, desde comida a medicinas, ayudarles a hacer casas. Y están las multinacionales, cargándose de la selva a pasos agigantados. Se están llevando el gas, la madera, el oro, la riqueza natural que tiene toda esa zona. Y también estuve en Puerto Maldonado, en Radio Madre de Dios, que es la radio del Vicariato, y el obispo es monseñor David Martínez de Aguirre, que es de Vitoria. En esa zona, como está en frontera con Bolivia y con Brasil, hay un problema muy fuerte de trata de personas, de minería ilegal. Son unas situaciones bastante complejas y complicadas”.

De allí pasó a Guinea Ecuatorial, “en la misión, en Malabo”. Dice que cuando piensa en Guinea piensa “en el orfanato y en esos niños que te llevarías a casa porque son maravillosos y que, sobre todo, necesitan cariño. Las monjas les dan mucho cariño, pero es que son tantos que los niños lo que quieren es que les abraces y que juegues con ellos”.

Finalmente ha vivido la experiencia en República Dominicana, donde estuvo en Radio Seis, “que es una radio muy diferente a las nuestras, porque es una radio que escucha y acompaña, que lo que intenta hacer es contagiar esperanza, buscar y luchar por la justicia. Y hay mucho problema de derechos humanos. A la gente, a los campesinos les quitan la tierra con mucha facilidad. El problema de la tierra en Iberoamérica es bastante complicado. Por la tierra matan. Es el caso en El Seibo. Hace unos cuantos años, cuando a los campesinos, conocidos como los peregrinos de El Seibo, les quitaron las tierras y mataron a un niño de 12 años. Una muerte que sigue impune. Ahora, que he estado hace poco, les desalojaron de madrugada, sin ninguna orden, sin aviso, a 60 familias, con excavadoras. Llegaron cientos de policías y bueno, pues como decimos aquí por el artículo 14, por orden de alguien, que no se sabe quién, echaron a las a las familias y las dejaron a la intemperie allí. Quien les apoya es un misionero español, un dominico asturiano, Miguel Ángel Ayllón. Son como los llama él, los preferidos de Jesús”.

Patricia es consciente de que se trata de acompañar: “A veces piensas yo que las pueda hacer. Creo que el acompañamiento que les haces es algo muy bueno. También el seguir en contacto con ellos desde la lejanía. Esto engancha y entonces cuando tienes ese tiempo, 15 días, un mes, tres semanas quieres estar con esas personas. Esto es mutuo y es recíproco. Tú das, pero ellos te dan. Es felicidad y recibes mucho más que lo que les das a ellos”.

El misionero Rafael Marco

 

 comparte el poema de una niña invidente de Níger

  • On 13 de noviembre de 2025

Rafael Marco, de la Sociedad de Misiones Africanas, comparte un poema escrito por Hamida, una de las niñas que acogieron en el proyecto para niños invidentes de Gaya, en Níger, un oasis de cariño para estos niños en uno de los países más pobres del mundo. Como él mismo dice, es de una belleza, ternura y esperanza extraordinarias.

“Hamida, eres nuestra referencia”, le dice el misionero, “porque tu fuerza y tu luz permanecerán siempre en nuestra casa, en nuestro hogar. Tú lo has querido así desde el primer día. Juntos hemos luchado contra el olvido, el silencio, el miedo, la maldición y la soledad. Ese había sido nuestro pan cotidiano que pudimos vencer y reemplazar por palabras de amor y confianza con el sueño de crecer, aprender, trabajar y esperar por los más pequeños y marginados que tú bien conociste. Hoy eres tú la que más nos anima y gracias a ti nuestro proyecto seguirá adelante con la ayuda y la bendición de Dios, que no nos puede dejar de la mano. Eres un primor. Eres un encanto. Eres un amor y por eso te damos las gracias de todo corazón”.

El poema se titula: “La luz de la escuela”.

No veo el sol,

Pero siento su calor en mi piel.

No leo los colores del cielo,

Pero puedo escuchar a los pájaros cantar allá arriba.

Comprendí que la luz no está en mis ojos,

Brilla en mi animoso corazón.

Porque la escuela me abrió el camino:

Que mis manos aprendan,

Que mi espíritu finalmente despierte.

Amigos míos, hermanos y hermanas del silencio,

Dejemos la calle, la mendicidad, el sufrimiento.

Nuestros bastones son la llave,

Nuestros sueños son las alas,

Vayamos a buscar el conocimiento

porque es hermoso y eterno.

Dios no se ha olvidado de nosotros,

Nos ha colmado de fuerza para seguir adelante.

Incluso sin ver, uno puede tener éxito,

Incluso sin luz, puedes crecer.

Así que ven conmigo, tomemos nuestros cuadernos,

Escuchemos, toquémonos, aprendamos a amar.

La escuela y nuestra fraternidad

Son nuestro propio sol

Para que nuestras vidas brillen,

en todas partes y para siempre.

En el año 2020 también compartió una hermosa poesía que había escrito otra niña, otro ángel invidente, que se puede leer aquí.