La vocación del cristiano, vivir dentro de la Iglesia para los demás
- On 25 de mayo de 2026
Mons. Giovanni Pietro dal Toso, nuncio de su Santidad en Jordania y Chipre, ha sido entrevistado por las Obras Misionales Pontificias de España. Conocedor de las Obras Misionales Pontificias, de las que fue presidente internacional, habla sobre el cuidado de cada comunidad cristiana en cualquier parte del mundo por parte de la Iglesia universal. Aquí se puede ver el vídeo de la entrevista.
Mons. dal Toso explica lo que significa ser nuncio, representar “al Papa también ante la Iglesia local, no solamente ante el Estado”. En cuanto a la parte de representante ante el Estado “es un rol apreciado. Un llamar a los valores profundos, verdaderos, compartidos, que permiten la convivencia humana, o sea, la dignidad del hombre, la paz, la igualdad de todos los hombres”. Señala que los nuncios no entran mucho “en cuestiones políticas, en cuestiones económicas, sino que más bien en aquellas cuestiones que son la base sobre la cual se puede constituir una convivencia humana pacífica”.
Sobre Jordania explica que es un país pacífico: “A mí me gusta decir también que la población es una población pacífica. Todo esto se debe mucho a la familia Hachemita, que son los reyes de Jordania, que siempre han buscado un camino de paz”. Y eso, añade Mons. dal Toso, a pesar de que “estamos rodeados por conflictos”. Aún así, se perciben las tensiones de los países vecinos, “en el ámbito económico, porque con la guerra también se acabó el turismo, las peregrinaciones, porque la gente tiene miedo”. Hay que ser conscientes de que “Jordania también es Tierra Santa, porque muchísimos eventos de la escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento se desarrollaron allí”.
Los cristianos son una minoría en Jordania, explica el nuncio, apenas el 3% de la población, aún así, “son los herederos de las primeras comunidades cristianas. Siempre ha habido el cristianismo en el país”. Y es una comunidad que tiene un papel muy activo “porque tenemos una red de escuelas católicas; si no recuerdo mal 47 escuelas católicas, más una universidad que no se llama católica, pero de hecho es llevada a cabo por el patriarcado de Jerusalén”. En las escuelas conviven cristianos y musulmanes, y esto es un aporte importantísimo para que los jóvenes pueden crecer juntos y esto les da también una perspectiva para el futuro. Así que “la presencia de los cristianos no es una presencia ajena a la cultura local, sino que los cristianos participan, como todos los demás, en la vida del Estado, en la vida del país”. Señala el ejemplo de que en el gobierno actual de Jordania hay tres ministros cristianos.
Mons. dal Toso es también nuncio en Chipre, porque Chipre y Jordania dependen a nivel eclesial del patriarcado de Jerusalén en cuanto al rito latino. La mayor parte de los cristianos de Chipre son ortodoxos peso hay una comunidad de católicos que está aumentando numéricamente. Señala que “fundamentalmente tenemos dos comunidades católicas: la comunidad maronita, que es una comunidad de libaneses que llegaron hace 800 ó 900 años atrás a Chipre desde el Líbano y allí se han desarrollado y que ahora está creciendo por la llegada de más libaneses; y la otra es la comunidad latina, o sea de rito latino, que depende, como decía al patriarcado latino de Jerusalén”.
Esta comunidad latina está creciendo por la inmigración, el nuncio cuenta que tiene de 20 a 30 mil filipinos “que han venido y trabajan allí, pero no solamente de Filipinas, también de la India”. Es importante que estas comunidades cuenten con un cuidado pastoral y, así, “desde hace dos años cuentan ya con un obispo de rito latino católico para servir mejor esta comunidad de de católicos latinos”. Una de las principales misiones de un nuncio apostólico es conectar con la Iglesia universal, “es decir también a los católicos que están allí: no estáis solos, sino que estáis conectados con la Iglesia Universal y el representante del Papa significa, con su presencia, que el Papa y la Iglesia Universal está con vosotros”. Esta universalidad de la Iglesia también en el cuidado mutuo lo vivió también como presidente de las Obras Misionales Pontificias: “Es la participación en la misión a través de la oración y también de la ofrenda, una participación que permite al cristiano vivir su vocación misionera y sentirse también conectado con los demás cristianos católicos que están por el mundo”. Las Obras Misionales Pontificias son “una herramienta muy sencilla”, pero que da la posibilidad de pensar en el otro, abrir tu corazón hacia los demás, hacia los demás que están lejos de ti”. Y concluye; “porque esta es la vocación del cristiano que no puede vivir para sí mismo, sino que tiene que vivir dentro de la Iglesia para los demás”.






















































