miércoles, 4 de octubre de 2017

ENTREVISTA A DON FELIPE GUTÍERREZ ESQUIRÓ

SACERDOTE MISIONERO DIOCESANO.-

D. Felipe hace unos tres meses que volvió definitivamente de Chile, donde estuvo como Misionero 60 años. Por eso motivo y por la proximidad de la celebración del DOMUND le hemos pedido y él ha tenido la deferencia de concedernos esta entrevista para nuestra revista el ECO MISIONERO:
Las raíces de sus orígenes:
Nací en Cereceda y fui criado en Trillo. Mi padre se llamaba Pablo Gutíerrez y mi madre María Esquiró. Mi padre era agricultor y mi madre era modista, oficio que compaginaba con sus labores en el hogar. Fui el menor de siete hermanos.
Su vocación:
Desde niño tuve clara mi vocación misionera. Por eso marché con pocos años a los Pasionistas de Zaragoza, donde hice los tres primeros cursos. Posteriormente vine al Seminario Conciliar de  Sigüenza, donde completé todos los estudios eclesiásticos, hasta mi ordenación sacerdotal, el 20 de Junio de 1954.
Primeros pasos en la vida sacerdotal:
Los tres primeros años de mi sacerdocio los pasé al servicio de la diócesis: como párroco de Val de San García, coadjutor en la parroquia de Cifuentes y capellán de religiosas de clausura y administrador de la parroquia de Milmarcos
Su “aventura” misionera:
En 1956 ingresé en la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana). Tras servir en la  parroquia de la Purísima Concepción de Madrid como auxiliar y hacer el curso de preparación para la misión, salí para Honduras, en compañía de D. Manuel Lizárraga (Vicario General de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara) y D. Justo Sánchez.
En Honduras estuve un año, donde misioné en la selva de Santa Rosa de Copán; fui también fui cooperador en la formación del preseminario diocesano  y cooperador de la parroquia franciscana de Tegucigalpa. Posteriormente Marché a Chile.
(Su ministerio en Chile lo desarrolló especialmente en la diócesis de Valparaíso. Quillota, V Región.  D. Felipe abarcó un área tan extensa en la acción misionera durante 60 años que nos es imposible el hacer mención de ella, pues no tendríamos espacio para hacer mención de todas : ejerció de coadjutor, de párroco, de capellán de hospital y militar, de capellán en la isla de Pascua y de la base de Chile en el Antártico, etc. etc.).
Sigue D. Felipe: “Realmente ser y sentirse misionero en tan variadas áreas, es algo que nadie puede imaginarse, mientras no tenga la dicha de vivirlo por hacer la voluntad del Padre Dios – en Cristo Salvador – con la fuerza del Espíritu Santo.
Despedida en Chile:
Al despedirse de Chile para volver a España se le hizo un gran homenaje en la Iglesia diocesana de Valparaíso, del decanato de Quillota. Una despedida que fue multitudinaria y a la que asistieron autoridades civiles, militares y religiosas, junto al pueblo fiel.
 A una pregunta que le hizo la comunidad: ¿Por qué se va, si todos lo queremos tanto? El contesto: “Porque vine hace 60 años, cumpliendo la voluntad de Dios. Creo que procuré hacerla durante tantos años. Ahora me voy con el corazón partido; pero satisfecho como un Valiente soldado por su misión cumplida. Así, no dejando mi pasado sumido en el olvido, miro sólo mi futuro en dirección hacia la Casa del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, donde esperaré a todos, a todos ustedes…para estrecharnos  en un solo abrazo de amor eterno, cobijados bajo el manto virginal de nuestra Madre bendita. Me voy porque estoy seguro de que esta es la voluntad de Dios. Os amo, os amo, os amo”.
(Seguimos con la entrevista, tras este inciso).
¿Nos cuentas algo sobre las tierras chilenas?
Con espíritu misionero recorrí Chile de Norte a sur y de Cordillera al mar. He podido por ello conocer y valorar la grandeza de corazón del pueblo chileno: noble, amante de sus tradiciones, religioso, muy acogedor…
¿Y las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada cómo se encuentran en Chile?
En años pasados el tema de las vocaciones sacerdotales era muy floreciente. Después, en la época de cristianos por el socialismo que pasó el país, además de la secularización de tantos sacerdotes, disminuyeron considerablemente las vocaciones. Actualmente hay un despunte de vocaciones nuevamente.
Lo mismo podemos decir de las vocaciones a la vida consagrada o religiosa.
Este año el lema de la Jornada del Domund es: “SE VALIENTE, LAMISIÓN TE ESPERA”. ¿Qué nos puedes decir sobre él?
Toda vocación  al sacerdocio, a la vida consagrada o a la misión exige la valentía que pide Cristo:” Si alguno viene a mí y no es capaz de dejar a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Luc. 14,26).
En la vida misionera, en la medida en que el sacerdote se encarna con la idiosincrasia, costumbres, historia…del país donde ha sido enviado, normalmente no encuentra grandes problemas ni con el pueblo ni con la autoridad. Eso sí, marginando su vida del mundo de la política.
Díganos unas palabras para animar a que los jóvenes se entreguen a la vocación sacerdotal y misionera:
Les repetiré las palabras del lema de la Jornada del Domund de este año 2017: “SED VALIENTES, LA MISIÓN OS ESPERA”.
¿Quieres añadir algo más?
Que en la Iglesia hay tarea para todos, “pues la mies es mucha y los obreros pocos” (Luc 10,2).

Muchas gracias D. Felipe por sus palabras. Que Dios premie su larga vida de  trabajo  misionero en su Viña. Que su ejemplo de entrega al Señor sirva para todos los diocesanos  de estímulo y ejemplo.